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ESTIMULACIÓN DE LA LECTOESCRITURA

por enLogopedia 9 octubre, 2018

Desde que los niños comienzan Educación Infantil, empiezan a realizar tareas y juegos preparatorios para facilitar el aprendizaje lectoescritor. No obstante, no todos los niños están madurativamente preparados para iniciar los procesos lectoescritores en la etapa infantil, por lo que hay que tener en cuenta esta cuestión y tratar de realizar una intervención preventiva en niños en riesgo de presentar alguna dificultad de aprendizaje, de tal forma que se puedan evitar o paliar en la medida de lo posible.

Para enseñar a los niños que les cuesta adquirir las habilidades lectoescritoras, algunas actividades que podemos realizar, aunque no forman parte del aprendizaje de la lectura y la escritura propiamente dicho, van encaminadas a facilitar una correcta estimulación cognitiva que permitan optimizar el funcionamiento de la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento, la abstracción, el lenguaje y la orientación.

De este modo, podemos:
1. Facilitar el aprendizaje por descubrimiento: Guiando al niño en el proceso para que él mismo descubra sus errores, sin la necesidad de señalárselos directamente.
2. Trabajar de forma lúdica para estimular el interés y la motivación por el aprendizaje.
3. Realizar las actividades en un entorno tranquilo, sin distracciones, y utilizando materiales visualmente llamativos.
4. Establecer períodos de trabajo cortos, para favorecer que el niño mantenga la máxima atención en la tarea, sin cansarse.
5. Utilizar el juego cuando el niño no quiera participar, tratando de captar su atención sin presionarle.
6. Proporcionar refuerzos positivos y emplear el aprendizaje significativo.

Así, plantearemos algunas opciones de intervención para trabajar en casa. En primer lugar nos centraremos en el trabajo de la atención auditiva, utilizando cuentos que incluyan el tema de interés del niño pidiéndoles que estén atentos porque al final de la historia les vamos a realizar una serie de preguntas para ver si lo han entendido. Con esta actividad reforzamos al mismo tiempo la comprensión oral.

Podemos ayudarnos también con relojes de arena, planteándole una actividad a realizar según acabe el tiempo a ver quién consigue llevarla a cabo de forma más rápida, y también podemos flexibilizar la atención pidiéndole que encuentre errores en una lámina (conocidos como “absurdos visuales”; por ejemplo, un niño peinándose con un cepillo de barrer), o mejorar la atención selectiva tratando de buscar estímulos determinados en láminas que contengan varias imágenes.

Para estimular la memoria, podemos utilizar juegos tipo “memory”, o visualizar y analizar una imagen durante unos segundos y después intentar reproducirla en un papel sin tenerla delante.
También es recomendable jugar con las letras buscando que asocien la forma de cada letra a objetos si aún no conocen las grafías (por ejemplo; ¿a qué se parece la letra “A”?) o estimulando la conciencia fonética si ya conocen las grafías de cada letra.

Otra área a la que debemos prestar atención es la de la conciencia fonológica. Podemos jugar a contar palabras en una frase pegando una pegatina por cada palabra, o coloreando casillas para poder contabilizar cuántas palabras forman la frase. Otra forma de trabajar puede ser a través de las rimas, haciendo canciones o jugando al “veo-veo” de forma especial, buscando en el entorno palabras que rimen entre ellas o palabras que rimen con las cosas que tenemos a nuestro alcance.

Para afianzar y perfeccionar la escritura, se deben trabajar las habilidades motrices necesarias para poder ejecutar grafías con la mayor precisión posible. Podemos entrenar la coordinación óculo-manual, la direccionalidad, la lateralidad y la orientación espacial para aprender a reproducir diferentes trazos (horizontales, verticales, diagonales, en zig-zag, onda…), figuras y grafías (letras).

Por último, para tratar de favorecer la lectura y motivar a nuestros pequeños, podemos facilitar la lectura compartida. Es decir, leer una historia en alto y que el niño/a nos siga. Así conseguimos potenciar la estimulación y desarrollo de otras capacidades cognitivas, lingüísticas y afectivas.

La entonación debe ser adecuada a cada historia, enfatizando bien en ello y vocalizando correctamente para tratar de crear sensaciones de misterio, sorpresa, alegría… Utilizaremos libros con cuentos breves de estructura sencilla, con un lenguaje cotidiano pero no infantilizado.

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