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Síndrome del niño emperador y sus consecuencias

por enEducación, Pedagogía, Reeducación Pedagógica 20 noviembre, 2019

¿Qué es el síndrome del niño emperador?

Este síndrome consiste básicamente en niños que quieren que siempre se haga su voluntad, tienen que salirse siempre con la suya.

Esto suele ser consecuencia del tipo de educación recibida, suele pasar con los niños que han tenido una educación excesivamente permisiva y eso da lugar a que estos niños se vuelvan egoístas, poco empáticos, agresivos y demasiados empoderados.

En estos casos los papeles se invierten convirtiéndose los niños en la figura de autoridad en lugar de los padres.

Todo esto suele ser consecuencia de:

  • Padres ausentes.
  • Padres que han querido convertirse en amigos de sus hijos.
  • Padre que no han sabido poner límites a sus hijos.

Este síndrome se suele dar con mayor frecuencia en niños varones con alguna de las siguientes características, (aunque también se puede presentar en las niñas):

  • Que sean hijos únicos
  • Niños que han vivido experiencias difíciles o traumáticas tales como enfermedades, accidentes o abandono.
  • Hijos cuyos padres les consienten todo, les compensan carencias emocionales como el pasar poco tiempo en casa o un divorcio, dándoles juguetes o regalos caros u ostentosos.

En educación se utiliza una frase que dice “pequeñas dosis de frustración ayudan a formar el carácter”, que quiere decir esto, que los padres tienen que aprender a decir que “NO”.

Un niño a quien todo se le da a la primera y por anticipado,  entenderá que el mundo entero está para servirle en cuanto él lo pida o incluso sin tener que pedirlo.

Estos niños sufren mucho cuando salen al mundo y se encuentran con la realidad de no ser la prioridad de nadie, y no saber que es el esfuerzo y el sacrificio para conseguir las cosas.

Los límites que se establecen en la infancia formarán a un niño seguro que sabrá lo que se espera de él y de qué manera puede lograrlo.

Poner una regla o una norma para no cumplirla, hace tanto o más daño que no ponerla.  Si hay una regla en el hogar hay que aplicarla y no puede ser pasada por alto a la menor provocación o chantaje.

Un padre que hoy permite una falta de respeto mañana deberá enfrentar las consecuencias de faltas mayores.

Los niños deben aprender a ahorrar, a ponerse una meta y lograrla, y no a recibir todo de manera fácil y nada más abrir la boca.

Los niños que experimentan el éxito de proponerse algo y lograr conseguirlo o terminarlo, son chicos que se convierten en personas más fuertes emocionalmente y que son capaces de enfrentar con mayor entereza los momentos difíciles a lo largo de su vida, y salir adelante.

Decirle a un niño “eres un egoísta” o “eres un malcriado”  o “eres muy malo” no ayuda a resolver el problema; solo vuelve al niño más vulnerable y daña su autoestima provocando que reaccione comportándose así.

El quitar a un niño el poder que erróneamente se le ha dado, es un proceso gradual que requiere primeramente del cambio de actitud de los padres, el establecimiento de límites y cumplirlos, y la oportunidad de tener más actividades donde el niño pueda fortalecer sus habilidades sociales y emocionales.

Los niños, mientras más pequeños son, más fáciles de moldear. Tienes que pensar hacia dónde quieres llevar a tu hijo y qué tipo de persona puede llegar a ser.

Lo más importante a la hora de educar es la constancia. La labor de ser padres es un trabajo de 24 horas al día y todos los días del año. El ritmo de vida actual es frenético, y eso da lugar a que a veces se baje la guardia y se sea más permisivo con los hijos, pero un momento de debilidad se convierte en años de consecuencias negativas.

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